Hay reyes que construyen palacios y muros, que creen que la sobradez los hace más grandes: Pedrito Otiniano era un rey que vivía con su pueblo. Ingresaba a callejones o solares y como todo acto o voz genial viene del pueblo y va hacia él, Pedrito cantaba para los pobres.
Pedrito Otiniano, llamado “El ruiseñor del amor”, nació en Lima en 1937. Fue el menor de 6 hermanos. Desde muy pequeño siempre supo que lo suyo era cantar.
A los 19 años debutó en radio Mundial, interpretando “Fatalidad” de Laureano Martínez Smart. Se abrió paso en el mundo del criollismo, junto a Alberto Urquizo, Víctor Reyes, bajo el nombre de “El trío continental”.
Por idea de don Óscar Avilés, intentó suerte en los boleros, sin imaginar que allí encontraría su verdadera esencia. Sin embargo, nunca se alejó demasiado de sus orígenes criollos. Puso la voz a más de 600 boleros y su música rompió las barreras del idioma, llegando a cantar en portugués y japonés.
Proclamado como “El ruiseñor del amor” y “El rey del bolero”, tuvo entre sus éxitos las canciones “Ay Cariño”, “Cinco Centavitos”, “Tres amores” y “Que te vaya bien”. También se le recuerda por “Llorar eterno”, “Quiero verte una vez más”, “Un gran amor” y “Nada es verdad”.
Su música viajó por Sudamérica y llegó a Europa. Suiza, Francia, Italia, España y Alemania fueron algunos de los países que cayeron rendidos ante sus boleros.
En su vasto material discográfico destacan títulos como “Boleros para ti”, “Hábito morado” “Mi retorno” “Amor que malo eres”, “Valses criollos en tu día”, así como “Dúo de ídolos”, un disco que compartió con su entrañable amigo, Lucho Barrios.
Pedrito Otiniano falleció el último jueves en el Hospital Guillermo Almenara, producto de una falla multiorgánica luego de permanecer más de cuatro meses internado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Guillermo Almenara.

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